domingo, 20 de febrero de 2011

Jean Paul Sartre

(París, 1905-id., 1980) Filósofo y escritor francés. Precoz lector de los clásicos franceses, en 1915 ingresó en el liceo Henri IV de París y conoció a Paul Nizan, con quien inició una estrecha amistad. Al año siguiente, el segundo matrimonio de su madre (considerado por Jean-Paul como «una traición») lo obligó a trasladarse a La Rochelle; hasta 1920 no regresó a París. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde conoció a Simone de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida.
Tras cumplir el servicio militar, empezó a ejercer como profesor de instituto; en 1933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger. En 1938 publicó La náusea, novela que pretendía divulgar los principios del existencialismo y que le proporcionó cierta celebridad, al tiempo que se convertía en símbolo de aquel movimiento filosófico. Movilizado en 1939, fue hecho prisionero, aunque consiguió evadirse en 1941 y regresar a París, donde trabajó en el liceo Condorcet y colaboró con A. Camus en Combat, el periódico de la Resistencia.
En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger. El ser humano existe como cosa (en sí), pero también como conciencia (para sí), que sabe de la existencia de las cosas sin ser ella misma un en sí como esas cosas, sino su negación (la Nada). La conciencia sitúa al hombre ante la posibilidad de elegir lo que será; ésta es la condición de la libertad humana. Eligiendo su acción, el hombre se elige a sí mismo, pero no elige su existencia, que le viene ya dada y es requisito de su elección; de aquí la famosa máxima existencialista: «la existencia precede a la esencia».
Dos años más tarde, alcanzada ya la popularidad, abandonó la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir; en colaboración con Aron, Merleau-Ponty y Simone de Beauvoir, fundó Les Temps Modernes, una de las revistas de pensamiento de la izquierda más influyentes de la posguerra.
Por esa época, Sartre inició una fluctuante relación con el comunismo, hecha de acercamientos (uno de los cuales provocó su ruptura con Camus en 1956) y alejamientos motivados por su denuncia del estalinismo o su protesta por la intervención soviética en Hungría. En su última obra filosófica, Crítica de la razón dialéctica (1960), se propuso una reconciliación del materialismo dialéctico con el existencialismo, al cual pasó a considerar como una ideología parásita del marxismo, y trató de establecer un fundamento de la dialéctica marxista mostrando que la actividad racional humana, la praxis, es necesariamente dialéctica.
En 1964 rechazó el Premio Nobel de Literatura para no «dejarse recuperar por el sistema»; decididamente contrario a la política estadounidense en Vietnam, colaboró con Bertrand Russell en el establecimiento del Tribunal internacional de Estocolmo para la persecución de los crímenes de guerra.
Tras participar directamente en la revuelta estudiantil de mayo de 1968, multiplicó sus gestos públicos de izquierdismo, asumió la dirección del periódico La Cause du Peuple y fundó Tout!, de orientación maoísta y libertaria. En 1975 se inició el progresivo quebranto de su salud; la ceguera lo apartó de la lectura y la escritura durante los últimos años de su vida, tras haber completado su postrera gran obra, El idiota de la familia (1971-1972), dedicada al tema de la creación literaria, fruto de diez años que dedicó a la investigación de la personalidad de Gustave Flaubert.
Obras
1938 La Náusea
1939 El muro
1943 Las moscas
El ser y la nada
1944 A puerta cerrada
1945 Los caminos de la libertad - dos primeros volúmenes-
1946 Muertos sin sepultar
Reflexiones sobre la cuestión judía
La puta respetuosa
El existencialismo es un humanismo
1947 Baudelaire
1948 Las manos sucias
1949 La muerte en el alma
1945-1949 Los caminos de la libertad
1951 El diablo y el buen dios
1952 Saint-Genet, comediante y mártir
1956 Nekrassov
1957 Cuestión de método
1960 Crítica de la razón dialéctica
Los secuestrados de Altona
1963 Las palabras
1972 El idiota de la familia
1947-1976 Situaciones, I à X

Concepcion Antropologica:
Sartre considera que el ser humano está "condenado a ser libre", es decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de la misma, y sin excusas. A su vez, Sartre concibe la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa por ser consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí. Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el racionalismo cartesiano.

Concepcion Epistemologica: Su epistemología es eminentemente de tipo práctico. De hecho, como ya dijimos anteriormente, sostiene que toda filosofía, hasta la más contemplativa, es esencialmente práctica. Las categorías de su epistemología reflejan este punto de vista particular. Lo que los tratados convencionales presentan como la dualidad de "objeto" y "sujeto", es presentado por él como la dualidad de "lo dado" – condiciones materiales– y "el proyecto"– objetivos o intenciones humanas. La categoría de proyecto la desarrolla como una teoría del significado, donde los conceptos marxistas de "objetivización" y "alienación" encuentran su lugar. Los significados vienen del hombre y de su proyecto, pero también se materializan a todo nuestro alrededor en las cosas y en el orden de las cosas: "L'homme construit des signes parce qu'il est signifiant dans sa réalité même et il est signifiant parce qu'il est dépassement dialectique de tout ce qui est simplement donné...." . Lo que llamamos libertad es la irreductibilidad del orden de la cultura al orden de la naturaleza

Concepcion Ontologica: "
Roquentin manifiesta que la visión le cortó el aliento. Nunca antes había presentido lo que quería decir "existir". Era como todos los otros. Decía el mar "es" verde. Pero no sospechaba el existir que se escondía detrás del "es". El protagonista concluye de inmediato en aceptar que la brutalidad de la existencia, que es y que no es una nada, se esconde regularmente en la vida de todos los días. Se usan las cosas ,como útiles, se las maneja, se hacen proyectos, se encuentran o dibujan caminos, pero todo ello en un afán humano de tejer una "inteligibilidad" que se adosa a la existencia o a lo que brutamente existe, para quitarle toda su aspereza. Las palabras contribuyen a ello. Son como láminas significantes que alejan de lo existente,en toda su crudeza. Toda la diversidad de las cosas, su separación, no es más que una apariencia. El ente es total y sin fisuras, como en lenguaje parmenídeo. Cuando ese barniz puramente externo se diluye, la existencia del todo en su totalidad se abalanza sobre nosotros. "

Fragmento tomado de la Nausea donde mediante el personaje principal, Sartre explica lo que para el significa la existencia y el ser.

Martin Heidegger

Messkirch, Alemania, 1889-Todtnauhaberg, actual Alemania, 1976) Filósofo alemán. Discípulo de Husserl, su indiscutible preminencia dentro de la filosofía continental se ha visto marcada siempre por la polémica, sobre todo la de su adhesión al régimen nacionalsocialista, manifestada en el discurso que pronunció en la toma de posesión de la cátedra en la Universidad de Friburgo (1933). La renuncia a la cátedra, muy poco después de ocuparla, no evitó que en 1945 fuera destituido como docente en Friburgo, tras la ocupación de Alemania por los aliados. Sólo en el año 1952 se reincorporó, si bien su actividad académica fue ya mucho menos constante. Aunque recibió de algunos de sus discípulos, como Marcuse, la sugerencia insistente de que se retractara públicamente de su discurso de 1933, el filósofo desestimó el consejo y nunca quiso dar explicaciones. Si bien para algunos es imposible abordar su obra sin reservas, la mayoría de filósofos y estudiosos actuales prefieren tomar el trabajo de Heidegger en su sentido estrictamente filosófico, que no resulta menos controvertido. Desde la filosofía analítica, su obra ha sido criticada con dureza, sobre todo por Carnap. Pero el pensamiento heideggeriano también ha suscitado adhesiones entusiastas: así, la filosofía francesa de las décadas de 1960 y 1970 (Derrida, Lévinas, Ricoeur) admiró la capacidad de precisión de su lenguaje, así como su aportación al discurso humanístico. La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En ella, el autor parte del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por «ser» (aunque la definición de este concepto ocupa toda la obra del autor, y es en cierto sentido imposible), en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia. En la comprensión heideggeriana, el hombre es el ente privilegiado al que interrogar por el ser, pues sólo a él «le va» su propio ser, es decir, mantiene una específica relación de reconocimiento con él. La forma específica de ser que corresponde al hombre es el «Ser-ahí» (Dasein), en cuanto se halla en cada caso abocado al mundo, lo cual define al «ser-ahí» como «Ser-en-el-mundo». La distinción de la filosofía moderna, desde Descartes, entre un sujeto encerrado en sí mismo que se enfrenta a un mundo totalmente ajeno es inconsistente para Heidegger: el ser del hombre se define por su relación con el mundo, que es además práctica («ser a-la-mano») antes que teórica («ser ante-los-ojos»). Estas categorías le sirven para comprender por dónde pasa la diferencia entre una vida auténtica, que reconozca el carácter de «caída» que tiene la existencia, es decir, la imposibilidad de dominar su fundamento (el ser), y una vida inauténtica o enajenada, que olvide el ser en nombre de los entes concretos. La dimensión temporal del ser, en cuanto proyecto del «ser-ahí» y enfrentamiento a la muerte (el ser-ahí es también «ser-para-la-muerte»), sería el otro gran olvido de la filosofía clásica. El esfuerzo de Heidegger por pensar el ser como relación de los entes en el tiempo está en la base del posterior movimiento hermenéutico.
En la segunda etapa de su pensamiento, el filósofo estudia la historia de la 
metafisica como proceso de olvido del ser, desde Platón, y como caída inevitable en el nihilismo (cuando se piensa el ente tan sólo, éste termina por aparecer vacío). En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte como lugar privilegiado donde se hace presente el ser. Para Heidegger, se hace también necesario rehabilitar los saberes teórico-humanísticos, a fin de mostrar que lo que constituye a todo hombre en cuanto tal no es su capacidad material de alterar el entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable: el hombre debe comprender que no es «el señor del ente sino el pastor del ser» y que «el lenguaje es la casa del ser». Antes que la técnica, el lenguaje, y en general la conciencia (la capacidad de interrogarse del Dasein), son los dos elementos que constituyen al hombre en cuanto existente o, lo que es lo mismo, en cuanto hombre.
Obras:
La doctrina del juicio en el psicologismo (Die Lehre vom Urteil im Psychologismus. Ein kritisch-positiver Beitrag zur Logik, 1914)
El concepto de tiempo en la ciencia histórica (Der Zeitbegriff in der Geschichtswissenschaft, 1916)
Ser y tiempo (Sein und Zeit, I, 1927)
Kant y el problema de la metafísica (Kant und das Problem der Metaphysik, 1929)
¿Qué es la metafísica? (Was ist Metaphysik?, 1929)
Hölderlin y la esencia de la poesía (Hölderlin und das Wesen der Dichtung, 1937)
Carta sobre el Humanismo (Brief über den Humanismus, 1947)
Introducción a la metafísica (Überwindung der Metaphysik, 1956)
¿Qué es la filosofía? (Was ist das, die Philosophie?, 1956)
Identidad y diferencia (Identität und Differenz, 1957); Nietzsche (1961).



Epistemologia
En las obras de Heidegger está presente una relación vinculante de gran envergadura con el pensamiento epistemológico contemporáneo, en la medida en que Heidegger explicita e interroga: a) la cosmovisión filosófica sobre la cual se edifica la ciencia, dejando expresamente aclarado el proyecto ontológico constituido por un sistema de creencias, valores y técnicas; b) la convergencia metodológica presente en los procedimientos de la investigación científica. La misma está caracterizada por un proyecto matemático que axiomáticamente predetermina la realidad haciéndola objetivamente interrogable y determinable mediante procesos de racionalización (calculabilidad, pragmaticidad, razonabilidad); c) puntos álgidos del marco conceptual compartido por las ciencias, asociados al criterio de verdad - objetividad de los enunciados, en tanto condición de posibilidad interna del conocimiento científico. d) la finalidad de las ciencias, en relación con la Voluntad de dominación incondicionada que opera en la lógica de producción del conocimiento, por medio del cual se erige la ciencia como fuente de donación de sentido del mundo y del hombre mediante procesos de funcionalización, perfección, automatización, burocratización e información.


Antropologia
Husserl cuando exige que la unidad de la persona tenga una constitución esencialmente distinta de la que poseen las ciencias naturales. Lo que Scheler dice de la persona, lo formula de los actos en la forma siguiente: «Jamás un acto es un objeto; pues es inherente a la esencia del ser de los actos ser vividos solamente en la propia ejecución y dados en la reflexión». Los actos constituyen algo que no es psíquico. Inherente a la esencia de la persona es el existir sólo en la ejecución de los actos intencionales, por lo cual no es, pues, esencialmente objeto. Toda objetivación psíquica de los actos, por consiguiente, todo tomar éstos por algo psíquico, equivale a despersonalizarlos. La persona es algo que se da siempre como ejecutor de actos intencionales que están relacionados entre sí mediante la unidad de un sentido, y, por consiguiente, el ser psíquico nada tiene que ver con el ser-persona, pues los actos se ejecutan, mientras que la persona es ejecutora de actos


Ontologia
Mas, ¿cuál es el sentido ontológico de «ejecutar»? ¿Cómo se define de modo ontológico positivo la forma del ser de la persona? Sin embargo, no es posible reducir a esto sólo la cuestión crítica, sino que alcanza al ser del hombre en su totalidad, el cual se acostumbra a considerar como una unidad corpóreo-anímico espiritual. Cuerpo, alma, espíritu si bien pueden designar a su vez sectores fenoménicos susceptibles de aislarse en cuanto temas de determinadas investigaciones, y dentro de ciertos límites no hace al caso su vaguedad ontológica, en la cuestión del ser del hombre éste no puede ser obtenido mediante la suma de las formas del ser del cuerpo, el alma y el espíritu, que aún aguardan su definición. Y hasta para el caso de un ensayo ontológico que opere de tal modo, será menester dar por supuesta una idea del ser de la totalidad.


Etica
El filósofo alemán Martin Heidegger mantiene que no existe ningún Dios, aunque alguno puede surgir en el futuro. Los seres humanos, por lo tanto, se hallan solos en el universo y tienen que adoptar y asumir sus decisiones éticas en la conciencia constante de la muerte. El filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre razonó su agnosticismo pero también resaltó la heideggeriana conciencia de la muerte. Sartre mantuvo que los individuos tienen la responsabilidad ética de comprometerse en las actividades sociales y políticas de su tiempo. El supuesto conflicto sobre la existencia de un Dios omnipresente, no revestía ningún sentido de trascendencia para el individuo, pues en nada afectaba a su compromiso con la libertad personal

Miguel de Unamuno

(Bilbao, 1864 - Salamanca, 1936) Escritor, poeta y filósofo español, principal exponente de la Generación del 98.
Entre 1880 y 1884 estudió filosofía y letras en la universidad de Madrid, época durante la cual leyó a T. Carlyle, Herber Spencer, Friedrich Hegel y Karl Marx. Se doctoró con la tesis Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca, y poco después accedió a la cátedra de lengua y literatura griega en la universidad de Salamanca, en la que desde 1901 fue rector y catedrático de historia de la lengua castellana.
Inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Desde el principio trató de articular su pensamiento sobre la base de la dialéctica hegeliana y más tarde acabó buscando en las dispares intuiciones filosóficas de Spencer, Sören Kierkegaard, W. James y H. Bergson, entre otros, vías de salida a su crisis religiosa.
Sin embargo, las contradicciones personales y las paradojas que afloraban en su pensamiento actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que hubo de recurrir a la literatura, en tanto que expresión de la intimidad, para resolver algunos aspectos de la realidad de su yo. Esa angustia personal y su idea básica de entender al hombre como "ente de carne y hueso", y la vida como un fin en sí mismo se proyectaron en obras como En torno al casticismo (1895), Mi religión y otros ensayos (1910), Soliloquios y conversaciones(1911) o Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913).
El primero de los libros fue en realidad un conjunto de cinco ensayos en torno al "alma castellana", en los que opuso al tradicionalismo la "búsqueda de la tradición eterna del presente", y defendió el concepto de "intrahistoria" latente en el seno del pueblo frente al concepto oficial de historia. Según propuso entonces, la solución de muchos de los males que aquejaban a España era su "europeización".
Sin embargo, estas obras no parecían abarcar, desde su punto de vista, aspectos íntimos que formaban parte de la realidad vivencial. De aquí que literaturizase su pensamiento primero a través de un importante ensayo sobre dos personajes clave de la literatura universal en la Vida de don Quijote y Sancho(1905), obra en la que, por otra parte y en flagrante contradicción con la tesis europeísta defendida en libros anteriores, proponía "españolizar Europa". Al mismo tiempo, apuntó que la relación entre ambos personajes cervantinos simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad.
El siguiente paso fue la literaturización de su experiencia personal a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. Él mismo se tomó como referencia de sus obsesiones del hombre como individuo. "Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca."
Su narrativa progresó desde sus novelas primerizasPaz en la guerra (1897), y Amor y pedagogía (1902) hasta la madura La tía Tula (1921). Pero entre ellas escribió Niebla (1914), Abel Sánchez (1917), y sobre todo Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920), libro que ha sido considerado por algunos críticos como autobiográfico, si bien no tiene que ver con hechos de su vida, sino con su biografía espiritual y su visión esencial de la realidad: con la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas.
En ese sentido, sus personajes son problemáticos y víctimas del conflicto surgido de las fuertes tensiones entre sus pasiones, y los hábitos y costumbres sociales que regulan sus comportamientos y marcan las distancias entre la libertad y el destino, la imaginación y la conciencia.
Su producción poética comprende títulos como Poesía(1907), Rosario de sonetos líricos (1912), El Cristo de Velázquez (1920), Rimas de dentro (1923) y Romancero del destierro (1927), éste último fruto de su experiencia en la isla de Fuerteventura, adonde lo deportaron por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. También cultivó el teatro: Fedra (1924),Sombras de sueño (1931), El otro (1932) y Medea(1933).
Sus poemas y sus obras teatrales abordaron los mismos temas de su narrativa: los dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de personajes conflictivos y sensibles ante las formas evidentes de la realidad. Su obra y su vida estuvieron estrechamente relacionadas, de ahí las contradicciones y paradojas de quien Antonio Machado calificó de "donquijotesco".
Considerado como el escritor más culto de su generación, fue sobre todo un intelectual inconformista que hizo de la polémica una forma de búsqueda. Jubilado desde 1934, sus manifiestas antipatías por la República española llevaron dos años más tarde al gobierno rebelde de Burgos a nombrarlo nuevamente rector de la universidad de Salamanca, pero fue destituido a raíz de su pública ruptura con el fundador de la Legión. En 1962 se publicaron sus Obras completas y en 1994 se dio a conocer la novela inédita Nuevo mundo.


  • En torno al casticismo (1895);
  • Vida de Don Quijote y Sancho (1905);
  • Por tierras de Portugal y España (1911).
  • Del sentimiento trágico de la vida (1913);
  • La agonía del cristianismo (1925).
Concepción Ontológica:

Unamuno establece un triple plano ontológico, tres grados escalonados del ser:
1. Los personajes literarios de ficción. Son soñados por su autor y por sus lectores cada vez que los leen.
2. El hombre, soñador y soñado por Dios, objeto del sueño de Dios.
3. Dios, que sueña al hombre. Un mundo sustancial, soporte de todo lo existente.
Como resumen de lo que afirma Unamuno sobre el hecho de que la vida según él sea un sueño, podemos concluir:
1. De algún modo también es ficticio el hombre en cuanto objeto de un sueño de Dios.
2. Cuando un hombre se muera, se convertirá en un ente de ficción como los demás.
3. Incluso entonces podrá ser menos real, si influye menos sobre los demás hombres o se olvida antes.
Con todo esto, Unamuno expresa la indigencia ontológica del ser humano, su fragilidad, su insuficiencia. De ahí surge una necesidad angustiosa por asegurarse, un ansia de buscar un agarradero para no caer en el abismo, una garantía para afirmar al existente ante la irrealidad del sueño.

Concepción Epistemolgía:

-La conciencia es la realidad primera y primordial a través de la cual se nos revela el universo. Lo que capto tan sólo es la conciencia. el universo es inmanente a la conciencia.
La conciencia es antes deseo que representación. Es fundamentalmente, algo tendencial y apetitivo. Es un ansia de persistir. Una voluntad y un afán de no morir.
La escolástica clásica (Tomás de Aquino) afirmaba "Nihil volitum quin praecognitum"(Nada es deseado sin ser antes conocido). Unamuno invierte los términos y dice "Nihil cognitum quin praevolitum" (Nada es conocido sin ser antes deseado). Para Unamuno el hombre no es un animal racional sino un ser anhelante, un animal angustiado.
El hombre y, por tanto, también su conciencia son puro deseo y sentimiento.

Concepción Ética:

Según Unamuno, hay un doble determinismo en este gran teatro del mundo:
a) Determinismo social: Cada uno sólo piensa en la galería, en las reacciones de los demás. Lo cual condiciona nuestro comportamiento.
b) Determinismo teológico o fático: Cada uno viene a este mundo con un destino previamente trazado, a representar su papel, sin poderse salir del guión.
Pero, en realidad, esa cuestión del determinismo humano, en la que coincide con Schopenhauer, no pasa de ser una mera hipótesis o posibilidad.
Cuando el hombre afronta su existencia -y aquí sigue Unamuno a Kierkegaard-, se da cuenta de su absoluta responsabilidad y de la absoluta soledad de quien ha de decidir a cada instante de su vida y su actitud en el mundo. Si somos plenamente libres porque nada puede condicionarnos, somos también responsables. Esa responsabilidad reside en las propias decisiones que libremente a cada instante tomamos, y en la necesidad de decidir nos sentimos abandonados frente al mundo, solos, ya que no hay un Dios, ni esencias, ni valores eternos que nos sugieran cuál puede ser la decisión adecuada. Tal es la fuente de lo que, desde Kierkegaard, llamamos la angustia existencial: la angustia que experimenta el hombre sólo frente a ese mundo en que continuamente ha de decidirse.
Entonces, se ve, que en otras ocasiones Unamuno plantea que el hombre es libre y plantea el problema de la decisión entre varias alternativas.
En otras ocasiones sostiene que todo es azaroso.
La respuesta a esta contradicción de Unamuno se ve en el doble prólogo a "Niebla", esto es, el hombre está determinado, sujeto a necesidad. Pero él no es consciente de ello y se cree dueño y señor de sus decisiones.

Concepción Antropológica:

Unamuno es un filósofo existencialista. El hombre es un ser lanzado al teatro del mundo, situado en la tragicomedia del existir. Vacilando entre la luz del ser y las tinieblas de la nada, el sujeto se debate en lo nebuloso de la vida y se pregunta si todo no será más que un sueño.
Tomando como punto de partida la existencia, el estar ahí del hombre concreto, podemos avanzar hacia un mejor conocimiento de dicho hombre y plantearnos interrogantes sobre su ser (¿es real o ficticio?) y sobre su actuar respecto a dios (¿hay en el hombre libertad o determinación o es todo puro azar?), y respecto a la sociedad (¿cuáles son sus relaciones con los demás individuos?)
La filosofía de Unamuno surge de la necesidad de pensar el lugar del hombre en el mundo. El ser humano, consciente de estar arrojado por definición en un mundo que le envuelve, que le ofrece posibilidades y se las condiciona, se sabe reducido a "existencia": literalmente, a "estar fuera de sí" siempre volcado sobre el mundo. Es lo que los fenomenólogos llamarán "ser-en-el-mundo".
Y esa existencia, ese ser enfrentado al mundo, se sabe a su vez libre y responsable de sus actos. No encuentra una justificación de su comportamiento en una esencia previa, que le obligue a actuar de una manera dada, sino que se sabe reducido a su libre forma de existir. No podemos reducir lo vital a esencia alguna: el hombre sólo tiene existencia, y ha de desarrollarla con plena "voluntad de poder" sin dejarse coartar por los falsos presupuestos de la metafísica tradicional. Lo que importa es la existencia del hombre concreto; por eso dice Unamuno, citando a Obermann: "¿Y quién eres tú? (...) Para el universo, nada; para mí, todo".
El procedimiento que caracteriza a todo existencialismo es no estudiar primero la esencia y luego la existencia, como hacía la filosofía tradicional, sino al revés: partir del hecho del existir para, acto seguido, profundizar en el ser.

Entonces, ya puestos a definir la existencia, Unamuno comienza afirmando que el hombre es un ser expósito y ello por las razones arriba señaladas.

Simone de Beauvoir



El 8 de enero de 1908 nace Simone de Beauvoir en la ciudad de París. Sus padres eran Georges de Beauvoir y Françoise de Brasseur. Su padre trabajaba como abogado. Pertenecían a la clase burguesa, era una familia acomodada. También tuvo una hermana, Helène, menor que ella. La relación de su familia con la clase burguesa desapareció pronto porque George invirtió gran parte de su capital en negocios que terminaron arruinándole. Ésto provocó un giro radical en sus vidas. Se trasladaron a un pequeño piso de la calle Rennes en malísimas condiciones, ni siquiera tenía agua corriente. Su padre encontró un trabajo como vendedor de publicidad en un periódico. Pero toda esta situación lo sumió en una profunda depresión. Comenzó a beber y a visitar burdeles. La madre de Simone, en su papel de esposa comprensiva, intentaba llevar de la mejor manera posible la situación pero las continuas peleas eran inevitables. A pesar de todo Simone y su hermana recibieron una educación burguesa asentada en los fundamentos de la religión católica. Simone pronto se rebeló contra todo lo que le habían impuesto y decidió ir a estudiar la carrera de filosofía en la Sorbona. En esos años fue cuando conoce al hombre que más va a influir en su vida, Jean-Paul Sartre, también estudiante de filosofía. Fue en 1929 cuando comienzan una relación amorosa que se caracterizó por ser libre y moderna y a veces incluso escandalosa. Esta relación durará prácticamente toda su vida. Gracias a esto se unió al grupo de su compañero a la vez que daba clases de filosofía en distintas ciudades de Francia como París o Marsella. Pero la II Guerra Mundial influyó notablemente en su manera de ver la vida y en 1943, en plena invasión de la ciudad de parís por el ejército alemán, Simone decidió abandonar la docencia optando por dedicarse exclusivamente a escribir. En este momento comienza su nueva vida. Se unió a la Resistencia francesa y además escribió su primera novela “La invitada” en la que trata el tema de la libertad y la responsabilidad individual. También habla de este tema en sus siguientes escritos como son "La sangre de los otros" escrita en 1944 y "Los Mandarines" escrita en 1954.
Al terminar la guerra Simone comienza a trabajar en la revista Les Temps Modernes cuyo director era Sartre. Durante estos años realizó numerosos viajes recorriendo gran parte de Europa y también visitando países como Cuba, China o Estados Unidos. Toda su literatura se verá influenciada por los postulados del existencialismo que era la filosofía defendida por Sarte. Pero pronto comenzaría a escribir sobre las mujeres y en 1949 publicó “El segundo sexo”. Con este escrito nació el ensayo feminista más importante del siglo XX en el que la autora trata de analizar la condición de la mujer occidental desde un punto de vista histórico, filosófico y político. De esta obra se llegaron a vender 22.000 ejemplares en una semana. Éste hecho dio una gran notoriedad a Simone. Hay un hecho muy significativo y es que Simone fue una de las mujeres que firmo en el famoso Manifiesto de las 343, publicado por el periódico Le Monde en 1971. ( Fue conocido también como el de las 343 sinvergüenzas). En él un total de 343 mujeres declararon haber abortado alguna vez. Simone declaró que el primer paso como feminista fue firmar ese manifiesto ya que aún finalizado su libro “El Segundo Sexo” seguía manteniendo que no lo era.
Dos años antes de la publicación de “el segundo sexo”, en 1947, su relación amorosa con Sartre se rompió. Él mantenía una romance con la actriz Dolores Vanetti. Todo esto provocaba en ella estados de ansiedad. Pero ese mismo año tuvo que viajar a Estados Unidos para dar unas conferencias y allí conoció al escritor Nelson Algren. Con él comenzó una relación que duró hasta 1964. Aunque ella sabía que el amor que sentía por él nunca sería igual al que sentía por Sartre, por ello Algren le pidió en numerosas ocasiones que dejase completamente a Sartre pero Simone nunca accedió a hacerlo. En alguna ocasión llegó a decirle: "No podría ser la Simone que amas si pudiese abandonar mi vida con Sartre”. Ante esta situación Algren decidió poner fin a la relación.
Esta ruptura volvió a causarle una depresión a Simone, pero pronto recuperó las ganas de vivir al enamorarse del comunista Claude Lanzmann, a quien conoció porque trabajarba en la revista Les Temps Modernes. En este momento ella tenía 42 años y él era diecisiete años menor. A pesar de la diferencia de edad Simone fue con el primer hombre con el que se comprometió a vivir. Gracias a él no volvió a padecer crisis de ansiedad. Lanzmann sí comprendía la relación de Simone y Sartre.
En 1954 publicó "Los mandarines". Gracias a esta novela Simone fue galardonada con uno de los premios más prestigiosos de Francia, el Premio Goncourt.
Entre tanto, Sartre había roto su relación con Dolores Vanetti y su salud comenzaba a decaer. Esto le preocupaba bastante a la escritora. A los 48 años decidió escribir su biografía. La llamó “Memorias de una joven formal”. Fue publicada en el año 1958. Esta primera publicación forma parte de otras tres obras más llamadas “La fuerza de la edad”, publicada en 1960. Tres años más tarde se publicó “La fuerza de las cosas” y por último en 1972 “Final de cuentas”. Estos cuatro tomos sirvieron a muchas mujeres de la época, convirtiendo a Simone en una figura para todas sus lectoras. Ella era la mujer que había conseguido emanciparse, tomar las riendas de su propia vida.
En 1970 escribió un ensayo ,“La vejez”. En él Simone afirma que los ancianos se han convertido en un sector de la sociedad marginado, al igual que los inmigrantes o los pobres. Fue en este momento cuando la escritora decide dedicarse casi exclusivamente a cuidar de Sartre que inevitablemente muere el 15 de abril de 1980. Un año más tarde Simone publicó un libro para homenajearlo llamado “La ceremonia del adiós”. Finalmente Simone murió el 14 de abril de 1986 en la ciudad donde nació, París.
Podemos decir que al hablar de Simone de Beauvoir estamos hablando de una mujer memorable. Una de las figuras intelectuales francesa más importantes y comprometidas de mediados del siglo XX cuya aportación al feminismo ha sido muy significativa.

Obras

- La invitada (1943) 
- La sangre de los otros (1945) 
- Todos los hombres son mortales (1946) 
- Los mandarines (1954), Ganadora del Premio Goncourt 
- Las bellas imágenes (1966) 
- La mujer rota (1968) 
- Cuando predomina lo espiritual (1979) 
-Para qué la acción (1944) 
- Para una moral de la ambigüedad (1947) 
- El existencialismo y la sabiduría popular (1948) 
- El segundo sexo (1949) 
- El pensamiento político de la derecha (1955) 
- La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957) 
- Norteamérica día a día (1948) 
- Memorias de una joven formal (1958) 
- La plenitud de la vida (1960) 
- La fuerza de las cosas (1963) 
- Una muerte muy dulce (1964) 
- La vejez (1970) 
- Final de cuentas (1972) 
- La ceremonia del adiós (1981) 
Teatro:
- Las bocas inútiles (1945)




Antropologia

El rol de la mujer (y del hombre) eran categorías históricas, aunque hacía tanto tiempo que venían siendo similares que esa jerarquización y opresión parecían una categoría natural. De ahí su hiperfamosa frase, "una no nace mujer, se hace". 

En su obra más antropológica, El segundo sexo, Simone nos relata la historia de lo que significó y significa ser mujer a través del tiempo y de diversas culturas. Nos plantea desde el comienzo como un otro dentro de nuestra propia sociedad, y nos insta a romper con lo que se espera de nosotras para poder convertirnos en verdaderos individuos. 

Ontologia
No hay una ontología de género sobre la que podamos elaborar una política, porque las ontologías de género siempre funcionan dentro de contextos políticos determinados como preceptos normativos: deciden qué se puede considerar sexo inteligible, usan y refuerzan las limitaciones reproductivas sobre la sexualidad, determinan los requisitos preceptivos mediante los cuales los cuerpos sexuados o con género llegan a la inteligibilidad cultural. Por tanto, la ontología no es un fundamento, sino un precepto normativo que funciona insidiosamente al introducirse en el discurso político como su base necesaria.
La deconstrucción de la identidad no es la deconstrucción de la política; más bien instaura como política los términos mismos con los que se estructura la identidad.
Las configuraciones culturales del sexo y el género podrían entonces multiplicarse o más bien su multiplicación actual podría estructurarse dentro de los discursos que determinan la vida cultural inteigible, derrocando el propio binarismo del sexo y revelando su antinaturalidad fundamental. ¿Qué otras estrategias locales que comprometan lo “no natural” podrían conducir a la desnaturalización del género como tal?

Epistemologia
El análisis y la epistemología feminista ha vendo a colocar en la agenda de la educación popular esta forma de opresión de genero que ha llevado a ver y construir una mentalidad dicotómica, dividiendo le mundo en mitades opuestas que no son precisamente de clase aunque las atraviese también.

Las mujeres, desde los análisis las feministas, comenzaron entonces a cuestionar esos patrones de discriminación, subordinación y exclusión mediante proceso de concientización que partían de los sentidos malestares que no necesariamente encontraban explicación en lo conciente.

Otra forma que han usado las mujeres para llegar a lo no conciente y lo invisibilizado ha sido la resonancia, es decir la forma en que "las igualmente" discriminadas por ser mujeres, se ven en el espejo de la otra, para reconocer que lo que les pasa no es tan particular a cada una, sino que se refiere a la condición de mujer.

Además, empiezan a darle nombre. "Nombrar" el mundo desde su experiencia, empieza a cobrar forma de categorías de análisis del genero femenino y reta un ejercicio de poder fundamental que en el patriarcado es patrimonio exclusivo de los hombres. Esto hace que sean ellos los que definen que se visibiliza y valora y que queda fuera del foco del valor y la visibilidad, precisamente las experiencias y aportes de las mujeres.

Etica
En su ensayo Para una moral de la ambigüedad (1947) rechaza las teorías éticas que buscan la consolación del hombre, ya sean laicas o religiosas. Después de la Segunda Guerra Mundial debemos considerar la historia humana como un fracaso. Ya no se pueden plantear imperativos éticos puesto que no pueden vincular a toda la humanidad; ahora la moral debe ser individualista, otorgando al individuo el poder absoluto para fundamentar su propia existencia desde su libertad de elección.
El hombre es libre porque es un ser-para-sí, tiene conciencia, no es un ser petrificado en sí mismo, sino trascendencia y proyecto. Ser libre es hacer coincidir la conciencia y la libertad, pues la «conciencia de ser» es «conciencia de ser libre». La libertad obliga al ser humano a realizarse y a hacerse. Cada persona se desarrolla estableciendo sus propios fines desde su libertad sin necesidad de apoyarlos en significaciones o validaciones externas. La finalidad de los actos no es algo aislado y estático del ser que los elige. Es más, las metas de nuestras acciones son establecidas como fines a través de nuestra propia libertad.
Debemos asumir la absoluta libertad de elección con la responsabilidad que conlleva; nuestros proyectos deben surgir de la espontaneidad individual y no de cualquier tipo de autoridad externa, ya sea individual o institucional. Esto le conduce a rechazar el concepto del Absoluto hegeliano, el concepto cristiano de Dios o entidades abstractas como Humanidad o Ciencia que suponen la renuncia individual de la libertad. De aquí se concluye que no existen absolutos a los que deban ajustarse nuestras acciones, por lo que debemos llevar a cabo todos nuestros proyectos asumiendo el riesgo y la incertidumbre que conllevan. Por otro lado, nuestras acciones deben tener en cuenta a los otros. Beauvoir postula la necesidad de mirar al otro como eje de mi libertad, porque sin los otros yo no podría ser libre.




Edith Stein



Nació, como ella misma cuenta en su biografía, en el seno de una familia judía (Estrellas amarillas, Editorial de Espiritualidad). Eran muchos hermanos y su madre viuda los sacaba adelante, dirigiendo el negocio familiar, una serrería. Edith pudo estudiar y entró en la Universidad de Breslau en 1911 para seguir cursos de psicología y cultura alemana. Luego en Gottinga estudió filosofía con un gran maestro, Husserl, fundador de la fenomenología. Allí conoció a otros filósofos, como Max Scheler. Escribió su tesis, sobre El problema de la empatía. Y se carteó con un compañero polaco, Roman Ingarden. Están publicadas sus Cartas a Roman Ingarden (Editorial de espiritualidad) y otras más: Autorretrato epistolar (Editorial de espiritualidad).


En aquel grupo de amigos había muchos deseos de saber y también inquietudes religiosas. Algunos se convirtieron o volvieron a la práctica cristiana. Edith admiraba esa fe. Y, en particular, le llamó la atención la reacción cristiana de la mujer de Adolf von Reinach, que era el ayudante preferido de Husserl, cuando éste murió en la Primer Guerra Mundial. En su biografía, recuerda que esto le supuso el primer encuentro con la cruz de Cristo. Unos años más tarde, en el verano de 1921, estando en casa de unos amigos, tomó casualmente de la biblioteca, la vida de Santa Teresa de Jesús. La leyó de un tirón, durante la noche, y al día siguiente, se sentía cristiana. Compró un Misal y un Catecismo y se preparó para el bautismo.

Decidió hacerse carmelita pero dejó pasar unos años por su madre. Dio clases en varios colegios religiosos e impartió conferencias sobre temas feministas, recogidos en La mujer (Palabra, también en Monte Carmelo). Consiguió una cátedra en la Universidad de Münster, en el Instituto de Pedagogía, donde sólo pudo dar un curso sobre La estructura de la persona humana (BAC). Los tiempos eran muy duros para los judíos. La echaron de la Universidad y entonces entró en el Carmelo de Colonia (1933). Allí escribió su mayor obra filosófica, Ser finito y Ser eterno (Fondo de Cultura Económica) y otros Escritos espirituales (BAC). Pero tampoco allí estaba segura. El último día del año 1938 tuvo que huir con una de sus hermanas al Carmelo de Echt (Holanda). Y allí empezó su trabajo sobre San Juan de la Cruz.

Al abrir el libro, se ve que tiene una introducción (El mensaje de la Cruz) y un primer capítulo (La doctrina de la Cruz). El segundo capítulo se llama El seguimiento de la Cruz, pero sólo contiene un fragmento. El resto de ese capítulo, del seguimiento de la cruz, no lo escribió nunca en papel. Lo escribió con su vida, porque la Gestapo la sacó del Carmelo con su hermana y la llevó al triste campo de concentración de Auschwitz, donde murió probablemente a los dos días, el 9.VIII.1942.

Obras

  • Sobre el problema de la empatia
  • Casualidad Sentiente
  • Individuo y casualidad
  • Una investigacion sobre el estado
  • Introduccion a la filosofia
  • La estructura de la persona humana
  • Ser finito y ser eterno
Concepcion Antropologica: En el fondo de toda exigencia plena de sentido que se presenta al alma con una fuerza de obligación, hay una palabra de Dios. No existe ningún sentido que no tenga en el Logos su patria eterna”. Existe pues una correlación esencial entre el hombre y Dios pues el hombre no puede pensarse sin Dios ni Dios sería pensable sin su relación al hombre. Dios y el hombre conforman una relación interpersonal indisociable llamada a consolidarse en el recíproco amor, el descendente y fundante de la caritas Dei y el ascendente y menesteroso de la caritas homini.
 
Concepcion Ontologica: Si se acepta una realidad creada por Dios, es decir independiente de la conciencia, ésta no puede depender, como el idealismo pretende, de un sujeto trascendental y constituyente de la misma. Para la mirada steinniana, ya imbuida de la visión cristiana por aquella época, esta posibilidad se hacía insostenible. Pero ella quería salvar el método fenomenológico de Husserl que intentaba alcanzar la esencia de las cosas siendo fiel a la realidad, no interesándole su afán posterior de hacer del método un sistema y del sistema el reflejo de una actitud subjetiva ante lo real, cayendo en la trampa del idealismo. Era necesario para la evolución del pensamiento steinniano deslindar la metodología fenomenológica de la fenomenología como sistema idealista y constrictor de lo real.

Concepcion Epistemologica: Edith Stein hace uso de la clasificación alemana de las ciencias en ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu, desarrollada por Dilthey. Mientras las primeras indagan leyes universales y funcionales, el objeto de las segundas es singular e irrepetible, consistente en un transcurso histórico provisto de sentido. Según ello, los hechos naturales se explican a partir de las leyes correspondientes como casos particulares, en tanto que los hechos culturales e históricos requieren un adentramiento por comprensión en su sentido característico. Sin embargo, Edith Stein se aparta de los anteriores autores en que no pone el carácter irreductible del objeto de las ciencias del espíritu en función de la particularidad de las leyes psíquicas, sino que encuentra su razón de ser en la singularidad cualitativa de la persona

Edmund Husserl


(Prossnitz, hoy Prostejov, actual República Checa, 1859-Friburgo, Alemania, 1938) Filósofo y lógico alemán. Nacido en el seno de una acomodada familia judía, estudió física, matemáticas, astronomía y filosofía en las universidades de Leipzig, Berlín y Viena. En Viena asistió a los cursos que impartía el sociólogo Franz Brentano, quien influiría decisivamente en su formación filosófica. A partir de 1887 fue profesor en Halle, y en Gotinga desde 1906. En 1916 pasó a ser profesor titular de la Universidad de Friburgo, donde ejercería la docencia hasta su jubilación, en 1928. En sus primeros textos, como Filosofía de la aritmética, obra publicada en 1891, analizó la génesis y el empleo de los símbolos numéricos. Sus escritos propiamente filosóficos comenzaron con la publicación, en 1900-1901, de Investigaciones lógicas, en la cual polemizó con el psicologismo y con la que se abre su pensamiento más original. Su intención era establecer una base epistemológica para la filosofía que la convirtiera en propiamente científica, base que halló en el método que llamó «fenomenológico» y que representa en cierta medida una modernización del trascendentalismo kantiano. La conciencia (el ego) es la condición de posibilidad de cualquier conocimiento, y tiene la característica de ser «intencional», término tomado de Brentano, según el cual la conciencia es siempre «conciencia de algo», es decir, se refiere a un objeto. La evidencia primera viene dada por esta aparición del objeto a la conciencia, previa a cualquier interpretación subjetiva, y que constituye propiamente la esencia de los objetos. En este sentido, su lema fue volver «a las cosas mismas», aunque en realidad se refiere al objeto que aparece a la conciencia (fenómeno). En su voluntad de resolver la clásica oposición entre racionalismo y empirismo, lo que propone el filósofo es la superación de una actitud naturalista y psicologista a través de un método por el cual el yo se convierte en espectador desinteresado de sí mismo y es capaz, de este modo, de reconstruir la estructura de la conciencia y el mundo como fenómeno que aparece en ella. La aspiración metodológica de la fenomenología evolucionó hacia una concepción propiamente idealista, según la cual la conciencia es lo que funda tanto el mundo objetivo como la intersubjetividad, esto es, la relación entre las personas, en un intento de sentar una aproximación renovada a la vida y a la independencia moral del sujeto. Con la llegada del nazismo al poder en 1933, fue apartado de la docencia. Su filosofía se encuentra en la base de la llamada «escuela fenomenológica», de la que partieron Max Scheler y Martin Heidegger, en quien vio a su legítimo continuador, aunque las ideas de éste expuestas en Ser y tiempo motivaron la ruptura entre ambos.

Obras de Husserl


  • Philosophie der Arithmetik. Psychologische und Logische Untersuchungen (Filosofía de la Aritmética), 1891
  • Logische Untersuchungen. Erste Teil: Prolegomena zur Reinen Logik (Investigaciones Lógicas, Vol. 1), 1900
  • Logische Untersuchungen. Zweite Teil: Untersuchungen zur Phänomenologie und Theorie der Erkenntnis (Investigaciones Lógicas, Vol. 2), 1901
  • Ideen zu einer reinen Phänomenologie und phänomenologischen Philosophie. Erstes Buch: Allgemeine Einführung in die reine Phänomenologie (Ideas Relativas a una Fenomenología Pura y a una Filosofía Fenomenológica), 1913
  • Formale und Transzendentale Logik. Versuch einer Kritik der Logischen Vernunft (Lógica Formal y Trascendental: Ensayo de una Crítica de la Razón Lógica), 1929
  • Méditations Cartésiennes (Meditaciones cartesianas), 1931
  • Die Krisis der Europäischen Wissenschaften und die Transzentale Phänomenologie: Eine Einleitung in die Phänomenologische Philosophie (La Crisis de las Ciencias Europeas y la Fenomenología Trascendental: Introducción a la Filosofía Fenomenológica), 1936
  • Erfahrung und Urteil. Untersuchungen zur Genealogie der Logik (Juicio y Experiencia), 1939

Antropologia
Tanto Husserl, como Descartes, como Heidegger tienen una preocupación en común: se ocupan del ser.
Descartes llega a lo metafísico desde sí mismo; aborda el problema de Dios y del alma desde la afirmación de la existencia del yo ("El ser es").
Husserl pretende una ciencia absoluta en la que se funden el fenómeno y el noumeno kantianos, una ciencia, pues, trascendental donde lo metafísico se aborda por la disolución de la oposición fenómeno-noumeno, por la reducción fenomenológica, la epoché y la reducción eidética que nos lleva a lo trascendental, al eidos ("El ser es la esencia").
Heidegger capta el ser por el estado anímico resultante de la ausencia de éste, la angustia, alrededor del cual da sentido a la existencia, que es una constante huida de la Nada ("El ser es la existencia").
El primero se ocupa de "¿qué puedo conocer?", y habla de "poder" conocer porque confía en la razón para llegar al conocimiento.
El segundo se ocupa de "¿cómo conozco?", pues se centra en aquello que, de hecho, le ha posibilitado el acceso al conocimiento a Descartes, esto es, "el tomar conciencia de sí mismo haciendo algo" elevado a método de conocimiento.
El tercero se ocupa de "¿qué conozco?", pues lo anímico se manifiesta por sí mismo y a través de la angustia se hace patente aquello sobre lo que se asienta la existencia (el ente) precisamente por su ausencia: la Nada.
Son, en definitiva, tres vias distintas de conocimiento que confluyen en la aproximación al ser desde tres perspectivas, y por tanto, de tres modos distintos: racional, psíquico y anímico.

Ontologia
Según Husserl la ontología es una ciencia de las esencias que puede ser formal o material. La primera se dedica a las esencias formales, es decir, a las propiedades de todas las esencias. Las ontologías materiales tratan de esencias materiales y se restringen según los modos de sus objetos. Por tanto, son llamadas también “ontologías regionales”.12Obviamente la ontología formal abarca todas las materiales e incluso las del ser..

Epistemologia
A principios del siglo XX los problemas epistemológicos fueron discutidos a fondo y sutiles matices de diferencia empezaron a dividir a las distintas escuelas de pensamiento rivales. Se prestó especial atención a la relación entre el acto de percibir algo, el objeto percibido de una forma directa y la cosa que se puede decir que se conoce como resultado de la propia percepción. Los autores fenomenológicos afirmaron que los objetos de conocimiento son los mismos que los objetos percibidos. Los neorealistas sostuvieron que se tienen percepciones directas de los objetos físicos o partesde los objetos físicos en vez de los estados mentales personales de cada uno. Los realistas críticos adoptaron una posición intermedia, manteniendo que aunque se perciben sólo datos sensoriales, como los colores y los sonidos, éstos representan objetos físicos sobre los cuales aportan conocimiento.
Un método para enfrentarse al problema de clarificar la relación entre el acto de conocer y el objeto conocido fue elaborado por el filósofo alemán Edmund Husserl. Perfiló un procedimiento elaborado, al que llamó fenomenología, por medio del cual se puede distinguir cómo son las cosas a partir de cómo uno piensa que son en realidad, alcanzando así una comprensión más precisa de las bases conceptuales del conocimiento.
Etica
Para Husserl* el ámbito de la Ética* es coextensivo con la razón práctica*,  cuya ley fundamental es proceder en razón de algún fin y arbitrar para él los correspondientes medios. Esta ley se cumple ya, por ejemplo, en el arte de la arquitectura, en la estrategia militar, en la curación de la enfermedad, el funcionamiento del Estado, y así sucesivamente, según el principio de que especies particulares de fines fundan artes especiales. En relación con estos ámbitos delimitados la Ética se refiere al querer y al actuar en general, implicados en cada uno de sus niveles particularizados, análogamente a como la Lógica es una teoría de las leyes de la razón en general que rige para cualquier conocimiento particular. Y tanto una como otra separan normativamente, cada cual a su nivel, lo que es correcto de lo incorrecto. Así, que quien quiere el fin quiera los medios adecuados a ese fin es una ley general de la razón práctica*, cualesquiera que sean los dominios particulares de actividad.